¿Por qué la Iglesia dedica julio a la Preciosísima Sangre de Cristo?
Alejandra María Sosa Elízaga*
La Iglesia Católica dedica cada mes del año a diversas devociones.
Y podemos entender que, si por ejemplo, en junio se celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, se le dedique a Él todo ese mes.
Pero en el caso de julio, no hay una fiesta dedicada a la Preciosísima Sangre de Cristo, entonces, ¿por qué dedicarle este mes en particular?
La razón se remonta al siglo XIX. En 1848 el Papa Pío IX se vio en medio de lo que se conoce como ‘la Revolución del 48’, durante la cual hubo muchos levantamientos y actos violentos, y el Papa se vio obligado a huir a Nápoles.
En su exilio lo asistió un sacerdote misionero de la Preciosísima Sangre, quien le propuso que hiciera una promesa al Señor: que al volver a Roma establecería una fiesta dedicada a la Preciosísima Sangre. El Papa decidió no esperar hasta su retorno a Roma, y de inmediato estableció que el primer domingo de julio se celebrara, en todo el mundo, la fiesta de la Preciosísima Sangre.
Así siguió celebrándose esta fiesta, hasta que en 1914 el Papa Pío X la pasó al 1° de julio.
A estos dos Papas se debe que la Iglesia dedique a la Preciosísima Sangre el mes de julio.
Y ¿por qué ahora ya no se celebra? Porque en 1969 durante el Concilio Vaticano II, se consideró que estaba de por sí incorporada a la Pasión de Cristo en Semana Santa, y a la Solemnidad de Corpus Christi. Sin embargo sí se decidió seguir dedicándole el mes de julio.
Para honrar esta devoción en este mes puedes recitar en familia la ‘Coronilla de la Preciosísima Sangre’, o la ‘Letanía de la Preciosísima Sangre de Cristo’, o incluir en tu oración diaria alguna jaculatoria que haga referencia a ella, como por ejemplo, una que propuso el Papa san Juan XXIII: “Que la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo guarde mi alma para la vida eterna. Amén.”

y los envió por delante...