Pastel de cumpleaños en Navidad
Alejandra María Sosa Elízaga*
¡Ni se te ocurra ponerte a rezar, porque viene un amigo no católico, y se puede ofender! ¡Nada de arrullar al Niño, que a la tía le parece ridículo y no la queremos incomodar!
Son las advertencias, casi amenazas, que le hicieron a una amiga, para que su cena de Navidad sea sólo eso, una cena, y no haya nada ‘religioso’, no sea que los invitados no creyentes se vayan a sentir mal.
Se ha llevado demasiado lejos eso de obligar a alguien a renunciar a su derecho de expresión, con el pretexto de no molestar. No debe ser. Quien acude a casa de un creyente, no tiene por qué ofenderse si éste practica su fe. Que no participe, pero que respete.
Lamentablemente, mucha gente, como mi amiga, sucumbe a la presión.
Ella me preguntó cómo honrar a Jesús en Navidad, sin que protesten sus invitados no creyentes. Le sugerí servir de postre un pastel. Con una velita y un letrero de ‘Feliz cumpleaños, Jesús’ o con uno de esos caramelos de menta que son una letra J. Y que al llevarlo a la mesa, con la velita prendida, entone las mañanitas en honor del Cumpleañero.
Los no creyentes no podrán sentirse ofendidos. No se les está pidiendo que recen, ni siquiera que canten, sólo que disfruten una inocente rebanada de pastel. Claro que es plan con maña. Se trata de no conformarse con darles por su lado ni darlos por perdidos, sino ayudarlos a captar que ésta no es una fiesta más: que se celebra un cumpleaños, y que están invitados a compartir la alegría y a no seguir ignorando (en el sentido de no saber y de no hacer caso) en honor de Quién es esa cena de Nochebuena en la que están participando.

y los envió por delante...