Poder
Alejandra María Sosa Elízaga*
Hay quien entiende el poder como la capacidad de dominar a otros, de estar por encima de ellos, de darles órdenes y que tengan que obedecerlas. Es el caso de muchos políticos, jefes y personas que tienen un puesto de mando o una posición privilegiada. Lamentablemente concebido así el poder puede ser terriblemente dañino, tanto para quien lo ejerce, que puede ir adquiriendo la falsa sensación de que es superior a los demás y, lleno de soberbia, cometer abusos y atropellos, como para quien lo padece, que se puede ver sometido a los caprichos e injusticias de un ‘poderoso’ del que depende.
Se dice que el poder emborracha, que a los listos los vuelve tontos y a los tontos los vuelve locos, y tal pareciera que esto es algo inevitable, una especie de enfermedad de la que automáticamente se contagian todos los poderosos y contra la que no cabe más que resignarse. Pero no es así.
En el Evangelio que se proclama este domingo en la Solemnidad de la Ascensión, (ver Mt 28, 16-20) vemos que Jesús, luego de afirmar que le “ha sido dado todo poder en el cielo y la tierra”, envía a Sus Apóstoles a predicar y a bautizar a todas las naciones.
Impacta que el único que verdaderamente tiene no sólo poder, sino “todo poder en el cielo y en la tierra”, no lo ejerza aplastando, imponiéndose a la fuerza, aniquilando a Sus opositores, sino enviando a Sus Apóstoles a predicar y bautizar, es decir a invitar desde el amor, desde la humildad, a conocer la Buena Nueva del Evangelio y a incorporarse a la gran familia del Padre.
El verdadero poder sólo proviene de Dios, y Él lo comunica mediante Su Espíritu Santo, no para que quien lo recibe se sienta superior ni se imponga a lo demás, sino para que ejerza ese poder como lo ejerce Él: que procure siempre y solamente el bien de los demás; que sirva, no se sirva de aquellos a quienes se le envía, y que dé un testimonio creíble de que posible usar el poder no como permiso para abusar, sino como oportunidad para amar.
(Del libro de Alejandra María Sosa Elízaga “La Fiesta de Dios”, Col. ‘Lámpara para tus pasos’, ciclo A, Ediciones 72, México, p. 86)

y los envió por delante...