y los envió por delante...
a todas las ciudades y sitios a donde ÉL había de ir...'
(Lc 10,1)

¿Qué sabemos de la vida oculta de Jesús?

Alejandra María Sosa Elízaga*

¿Qué sabemos de la vida oculta de Jesús?

“¿Me perdí de algo?”

Solíamos preguntar esto cuando veíamos en la tele una peli que no se podía pausar y habíamos salido por algo. Al volver queríamos que nos contaran lo que no vimos.

Y tal vez alguien se haga hoy esa misma pregunta. El domingo pasado el Evangelio hablaba del Niño Jesús, visitado por magos de Oriente. Y apenas 8 días después nos lo presenta ya adulto, bautizado por Juan. ¿Nos perdimos de algo? Sí. Cerca de 30 años de Su vida. ¿Qué sucedió en ese tiempo? Algunos inventan fantasiosas teorías de que fue al Tibet, que viajó a América. Especulaciones sin fundamento. La verdad es mucho más espectacular: vivió una vida ordinaria en Nazaret. Ello nos permite no sólo tener la certeza de Su amor infinito por nosotros, pues aunque por ser Dios estaba por encima del tiempo y del espacio, quiso someterse, como Hombre, al tiempo y al espacio, asumir una vida ordinaria como la nuestra, con sus gozos y sufrimientos, sino también nos permite saber que nos comprende, no sólo porque como Dios lo sabe todo, sino porque como Hombre seguramente vivió lo mismo que vivimos nosotros: la alegría de tener amigos y la tristeza de perderlos; el tedio de la rutina diaria y la satisfacción de cumplir sueños y proyectos; el reto de lidiar con personas o situaciones difíciles y también la felicidad de amar, de dar, de compartir Su vida con los demás.

No sabemos nada de la llamada ‘vida oculta’ de Jesús, pero lo que podemos suponer nos permite identificarnos más con Él, sentirlo más cercano, y ofrecerle cada una de nuestras penas y alegrías, en agradecimiento por todo lo que por amor a nosotros aceptó vivir y asumir durante todos esos años.

Publicado el domingo 11 de enero de 2026 en la revista 'Desde la Fe', de la Arquidiócesis de México, y en la pag web y de facebook de Ediciones 72